dimarts, 14 de desembre de 2010

Mientras somos ... una cosa y la otra

Cuando caminamos por la calle nos quejamos de los coches y las motos; cuando vamos en moto, nos quejamos de los peatones y los coches; y cuando vamos en coche, nos quejamos de las motos y los peatones.

Mientras somos alumnos nos quejamos de los profesores porque nos tienen manía y del director porque es un dictador; cuando llegamos a profesor nos quejamos de los alumnos porque no hacen los deberes, del director porque no entiende lo que ocurre en el aula y de los padres porque no colaboran en la educación de sus hijos; para cuando somos nombrados directores, sentimos la necesidad de poner orden para enderezar a alumnos y profesores.

Mientras somos jóvenes nos quejamos de la gente de mediana edad, siempres despistados, y de los ancianos y su lentitud; cuando alcanzamos los cuarenta, nos quejamos de la rapidez de los jóvenes y la lentitud de los abuelos; así, cuando ya somos ancianos no podemos hacer otra cosa que lamentar la virulenta rapidez de los jóvenes y los malos humos de la gente de mediana edad.

Mientras somos hijos nos quejamos del padre y de la madre porque son muy estrictos y no nos dejan espacio para ser libres; mientras esto pasa, papá y mamá ya están un poco hartos de sus irresponsables hijos ¡y de que no lleguen a tiempo a la mesa, joder, que la comida se enfría!

Nunca salimos contentos del médico: que si éste no tiene tacto, que si el otro no se entera; pensamos que para el servicio que nos dan ¡no es necesario estudiar tanto!. Mientras tanto, médicos y enfermeras comparten la misma posición respecto de los pacientes: que si son irresponsables, que si mienten y eso impide hacer buenos diagnósticos... El médico está convencida de que la enfermera sólo trabaja por dinero mientras él trabaja por vocación y dedicación; la enfermera cree saber que el médico sólo aprecia su soldada, y que sólo la valora por su físico.

Y mientras todo esto pasa, la vida sigue rodando. El director del colegio de tu hijo te llama a la consulta médica y te pide una reunión. Llegas una hora tarde a la cita porque un anciano caminaba por donde no debía y has tenido un accidente con una moto para esquivarlo, una moto que pasaba entre coche y coche invadiendo parcialmente tu carril. Cuando llegas al colegio tu hijo te dice que el profesor le tiene manía, así que el director te informa de que tomará medidas contra la actitud del chico, incluyendo castigos y separación de sus compañeros. El profesor, por su lado, te informa de que tu hijo lleva una semana sin hacer ninguna tarea, que eso es intolerable y que su futuro depende de su disciplina y el aprendizaje de los conocimientos básicos, y que los padres tienen la responsabilidad de asegurarse de que trabajan en casa. Para cuando llegas a casa, tu mujer te espera con cara de Satanás. Aunque te dice que la cena se está enfriando, su principal problema es que ha visto una llamada perdida del consultorio, prueba fehaciente de que tienes un romance con una enfermera que, en realidad, está a un milímetro de odiarte porque sospecha que tus avariciosas manos sólo quieren magrearla.

Estás en el hospital, han pasado varios meses desde tu accidente y esa culminación cansina de cotidianiedades. Despiertas lentamente y miras a través de los cristales. Tu mujer deja los brazos consoladores de tu enfermera -que te ha acompañado en la ambulancia- y esboza la sonrisa más grande que jamás haya dibujado su boca. Tu hijo salta intentando verte y sólo lo consigue cuando le ayuda el director del colegio, que junto a su profesor tutor, se ha dipsuesto a acompañarle en cuanto han recibido la noticia de tu infarto.

divendres, 10 de desembre de 2010

Frases lapidàries dedicades a la Marta

Les persones com tu demostren que la justícia viu més enllà dels edificis que li dediquen.

La persona que valora les aportacions dels demés fa l'aportació més valuosa.

El que treballa sense calcular realitza la millor de les operacions.

Gràcies per no demanar-me res, pots estar segura que t'oferiré tot el que pugui.