dijous, 16 d’octubre de 2008

Los servicios públicos como nuevo instrumento de propaganda

Mi compañera de camino y trecho fue despedida a finales de julio. Anteayer (14 de octubre) recibió una carta del Servicio de ocupación y al día siguiente (ayer) una llamada. Hoy ha recibido otra llamada. El próximo viernes tiene que acudir a una entrevista de trabajo. Comentábamos que a qué viene tanto alboroto, tanta prisa, tanta atención, nos parecía extraño. Después de hablar con su hermano me comentó que él recibió una llamada del INEM hace ya años y que también fue en “tiempos de crisis”. Según ellos, cuando hay crisis los funcionarios del INEM “trabajan”. Es como en el chiste del que va a una oficina y pregunta si los funcionarios trabajan por la mañana o por la tarde y se le responde: “por la tarde no vienen, por la mañana es cuando no trabajan”.

Es un ejemplo de la nueva (novísima) hornada de iniciativas propagandísticas de nuestros queridos gobiernos al más puro estilo 1984 (bueno, como cabía esperar han superado la ficción...). En menos de dos años hemos visto una campaña sin contenido que mostraba a ciudadanos alegrándose de vivir en Barcelona, una ciudad que cada vez es menos vivible económicamente hablando; también hemos visto la erogación (creación-prestación) de un nuevo servicio público de préstamo gratuito de bicicletas que ha sido el gran bombo-y-platillo del Ajuntafems de Barcelona.

Que las decisiones son propagandísticas se puede intuir en cómo se materializan. El caso del bicing, la cadena de subcontratos y las condiciones de los trabajadores de la tercera empresa implicada nos dio una pista bastante fiable. Es posible que además de hacer propaganda, los servicios municipales enriquezcan a los fieles amigos con los contratos y subcontratos. Sólo nos faltaba la campaña de la Generalitat Som-hi! Como el Visc a Barcelona, no tiene contenido propio, aunque en este caso le agregan mensajes que proceden de diversos departamentos (por ejemplo la construcción de viviendas de protección, aunque lo de “asequible” o “social” brille por su ausencia, los que trabajamos en esto sabemos que la Administración ha “regalado” a los ciudadanos como cartera de clientes a los promotores privados, por eso no se habla con claridad de precios).

Un enésimo ejemplo es un anuncio de cartel sobre la guia de formación profesional (las guías también han sido adoptadas como medio propagandístico en el Ayuntamiento de Barcelona, las hay de calles, de mercados y vete tú a saber qué más). El caso de la guía profesional es directamente alucinante por no decir alucinógeno, contiene frases delirantes que te transportan directamente al país de las maravillas. (en el vídeo de hace un año, el estilo estaba marcado) La imagen del anuncio que podemos ver en las paradas del metro y por las calles se basa en una recogida de palabras que se agrupan en forma de llave. La frase central no tiene precio, dice así: “un nou càrrec”. ¿Alguien en su sano juicy se cree que por realizar estudios de formación profesional será ascendido y que optarà a un cargo? ¿No sería más creíble si fuera directamente propaganda de un partido político?

Por cierto, que lo de juicy es expreso; una de las acepciones de jus es la de zumo, y hay quien relaciona la justicia como una exprimida de cerebro (que puede ser tanto individual como colectiva)

Feliz 1984