dimarts, 13 d’octubre de 2009

Seguidores, no hay camino

Tenlo claro: si el resto te sigue es porque no saben dónde van o porque no saben ir. Tal vez la pregunta siguiente sea: ¿si tus seguidores no saben dónde van son buena compañía para el camino?

La situación ideal de un camino colectivo sería aquella en la que todos los que se acompañan saben dónde van, de tal manera que, aunque todos tengan su propio camino, el destino sea compartido y unos no necesiten instrucción ni instrucciones (mirada -escrita- así, esta palabra es más fea de lo que parece), porque si los necesitan es posible que estén perdidos, hayan perdido el mapa, ambas cosas a la vez, o incluso que no quieran saber hacia dónde se dirigen ni por qué derroteros irá su camino, o que no tengan ganas de mirar el mapa.

Los que no quieren mirar el mapa, mejor que no se pierdan, porque en ese caso, no tendrán ninguna posibilidad de retomar la dirección correcta; los que no quieren saber hacia dónde se dirigen o cuál será el recorrido no podrán hacer balance sobre el esfuerzo necesario ni la energía gastada y, en consecuencia, necesitarán infinidad de indicaciones en su errático caminar, perdiendo eficiencia; los que han perdido el mapa pueden tener alguna noción de dónde se encuentran, pero ante la oscuridad serán más vulnerables, y ante la tormenta no sabrán dónde refugiarse; los que simplemente están perdidos depositarán su fe ciega en otro caminante (y ya pueden tener suerte para dar con el que tiene mapa y sabe usarlo, porque si depositan su confianza en alguno de los de este párrafo, tienen un alto porcentaje de sufrir sus mismos errores).

Desde luego, hay gente que tiene diferentes caminos y diferentes destinos, sabiendo todos ellos dónde van. Estos pueden cruzarse, ayudarse, molestarse o caminar en paralelo. Siempre quedará la pregunta maldita, ¿podemos aspirar a tener todos el mismo objetivo, el mismo destino? La respuesta suele llamarse utopía pero el problema es que no se trata de un lugar, y por tanto sería incompatible con la misma idea de camino e incluso con el caminar. ¡En este caso, seguidos, seguidores y caminantes con su propio camino estarían todos equivocados!.

¿Es esto un lío? No, es un camino que no se recorre, que no existe porque el verdadero destino no es un lugar, sino un estado, una situación, una relación con el lugar en el que se esté, con la gente que mora a nuestro alrededor. Seguidores, no hay camino, el camino se hace al estar (que requiere algo más que "ser"). Eso sí, caminar puede constituir un irrenunciable placer.