divendres, 21 de setembre del 2012

El crowdfunding más allá de la autogestión creativa

Aviso: este texto es un poco larguito. Da para 10 minutitos, esos que pierdes en el autobús o que acompañas de un café a media mañana.


Este post está dedicado, con mucho cariño a tres personas que les voy a presentar. La primera es Sonia Díez (@soniadiez en twitter). Esta mujer es mucho más que una consultora en temas relacionados con social media, tiene un olfato especializado en detectar la ilusión. Seguramente por eso fue la primera mecenas de Els ploramiques / Los lloricas. Tengo mucho más que agradecerle de lo que puedo expresar. Mi segunda mecenas e inspiradora compañía digital es Cristina Riera (@CristinaRiera), que conoce a fondo el mundo de la cultura. Extrañamente, esta muchacha está fabricada a prueba del desaliento y además organiza el festival de cine independiente l'Alternativa. El tercer insensato que decidió poner dinero en el crowdfunding del libro fue Aritz Cirbian (@aritzcirbian), miembro de la productora cooperativa Primitive Films. Dentro de poco podréis visionar su película "Tots els Camins de Déu", financiada también a través de crowdfunding (croufandin en español de a pie). Apostaron fuerte por un libro como muestra de cariño por un servidor, trolete de las huestes en las redes sociales, y como mirada atenta a la estrategia de crowdfunding que había iniciado para financiar la impresión del libro. 



Pues sí, chiquis, he venido a hablar de mi libro. Más exactamente, del parto de mi libro. La financiación de la impresión a través del crowdfunding tenía muchos objetivos ocultos que se difuminaban en mi mente. En primer lugar no quería esperar a la paga extra de verano porque el libro estaba ya escrito y además quería acercarlo a mi público más fiel, compuesto de familiares, amigas, compañeros de viaje y otros que debieron actuar según el "mejor le doy 10 € y así no me peta el correo de spam cutre". Como podéis imaginar, la campaña de recogida de adhesiones y capital me deparó más sorpresas de las que podía imaginar. 



Lo primer que descubrí fue que al tener que difundir el proyecto, debía aprender a dibundir el contenido de la obra. En realidad era una forma de hacérmelo ameno a mí mismo, ya que todos los tuits y mensajes en redes sociales acababan siendo el mismo y, si eres un poco travieso, te apetece jugar al spoiler, al escondite y al ríete-de-ti-mismo. A veces asaltaba a la gente en pleno tuit y les respondía con marketing directo agresivo. Y todavía tengo todos los ojos. 



Esto no era suficiente. teniendo en cuenta que se trataba de algo muy 'familiar', mandé mails a mis gentes. Después llegó el insistir. Tuve que afinar la empatía porque insistir a nadie le gusta y menos si está pidiendo dinero por un producto que el resto no han catado. Pero a mi cuando me piden una colaboración de este tipo, lo que me molesta es que me tengan que insistir porque yo me he olvidado, lo he dejado aparcado y no me he vuelto a acordar. Pensé que a mucha gente le habría sabido mal e insistía con la ética fresquita y limpia. El segundo aprendizaje era, por tanto, que si quieres hacer algo en serio primero tienes que tener tu comunidad de influencia construida, tu red debe estar en funcionamiento antes de plantear una estrategia. Puedes arriesgarte a construirla sobre la base de un proyecto así pero te la juegas a perder un tiempo precioso. 



El crowdfunding ya me estaba enganchando y participé en otros proyectos que iban saliendo por ahí. Encontré el fantabuloso disco 'Al punto' de Tremendamente,  el comic dels Cargols de mi amigo Franchu y alguna iniciativa más como el ya citado proyecto de Primitive Films. Mucha de esta gente ya tenían una comunidad de base bien establecida y eso les permitía llegar a cantidades de cuatro o cinco dígitos. Ahí me dije: "joder, pavo, ¿cómo chana la peña, no?". Sí, todos ellos llevan años de andadura y eso se nota. 



Ante tanto crack no es difícil imaginar lo que viene después. Tots els camins de Déu, por ejemplo, permite el mecenage co-productivo. Es decir, no solamente se puede financiar la película a cambio del DVD y obsequios diversos, también puedes ser inversor por cantidades relativamente pequeñas. Aunque parece que la cosa es muy yanki, en el sentido de que se asemeja a un casino de 'a ver si mi proyecto funciona y me forro', la cosa es bastante más sencilla, es como un "esta gente me gusta, confío en sus proyectos y quiero participar en ellos para que puedan difundir su trabajo; con un poco de suerte recupero la pasta y todos salimos ganando". Relación simbiótica donde las haya. Un 69 cultural. 



En parte, es la transposición a la gestión de lo que yo estaba empezando a gestar a nivel editorial. También recurrí al crowdfunding porque yo autoedito y eso me da toda la libertad del mundo. La libertad, en mi caso, la uso para distribuir el libro a mi manera, para definir las condiciones de explotación o no-explotación de la obra como yo quiera. En este caso utilicé una creative commons con una cláusula adicional (cosa que los puristas del derecho ven con recelo) para permitir la reventa de la obra al mismo precio de venta, de tal modo que si haces circular la obra, te beneficias de la lectura gratuita; así también se penaliza la propiedad, veréis yo soy más de la posesión de uso que de los títulos de propiedad: 'no prives del uso a otro si tu no estás usando un objeto). En realidad el autor tendría que ser el financiador de la cultura puesto que está difundiendo sus ideas, pero aquí me aprovechaba de la inercia del negocio editorial para decir: estas son mis condiciones y si no te gustan las incumples y dejas el libro en la estantería :P Para mi era eliminar el riesgo de inversión y alcanzar la libertad editorial total, per la autogestión creativa te permite más, sólo a cambio de mucho trabajo y darle la tabarra a la tieta y a los amigos de tus amigos, esos con los que sólo has coincidido una noche to'borracho.



Editar una obra con diferentes puntos de vista en cuanto a la distribución y la concepción desde luego no es posible en absoluto con una editorial corriente que, de hecho, hacen pagar la mitad de la tirada a los escritores noveles. Execrables elevado al infinito pero en fin.... Pues del otro lado ya véis, puedes hasta ser parte de la inversión. Ya veréis como pronto surgen formas de participar en la obra; entonces aparecerá gente ociosa que pagará por salir de extra en las películas y la cosa se joderá, pero bueno, ahí estará la industria para rematarlo, no os preocupéis. 



De todas formas, y este es otro punto a considerar (perdonad, a veces me pongo fisno, que he estudiado Derecho), la velocidad con la que suceden los cambios nos protege de varias cosas: la fagocitación, que es propia del parasitismo capitalista, ya será más difícil para la industria musculosa, pues no tienen tanta agilidad como nosotros. Sí, tienen el contacto fácil con el público objetivo de la obra, pero no tienen frescura, y como no lo han inventado ellos aplicarán mal el concepto, por desconocimiento, si es que llegan a intentarlo. Esa velocidad y la diversificación constante de formas de hacer también juega a favor nuestro. ¿Veis cómo romper todos los esquemas al final no nos da el vacío sino que nos abre todos los caminos? La concepción, la gestión y la ejecución de la obra pueden ser como a nosotros o a nuestro público (el límite lo ponen el tiempo y la paciencia) decidamos, puede ser flexible, puede no tener fin. Esta historia no ha hecho más que empezar. A ver qué nos depara



Bienvenidos al paraíso de la locura, donde las explosiones del caos parecen fuegos artificiales. Así de i(nte)rruptivo me voy, porque puedo volver cuando quiera y escribir otra cosa. Como el #crowdfunding, ahora tenemos el lápiz, la goma de borrar y las manos libres. ¡Pintad, loc@s!



El agradecimiento más especial es para @beazirt, de cuya boca oí eso tan precioso de "confío en ti" y de @_bitterswt que me cedió su elegancia para mi odisea. Y para mis mecenas, que se han rascado el bolsillo para dar alas a una historia utópica y atípica. ¡Besis! 


dijous, 6 de setembre del 2012

Presentació Els ploramiques Aldarull


[CAT]
El proper dijous dia 13 de setembre a les 19:30 tindrà lloc la presentació de Els ploramiques / Los lloricas a la Llibreria Aldarull. Ganchitos i beguda gratis; parlar amb l'autor, arriscat.


[CAS] El próximo jueves día 13 de septiembre a las 19:30 tendrá lugar la presentación de Els ploramiques / Los lloricas en la Libreria Aldarull. Ganchitos y bebida gratis; hablar con el autor, arriesgado.


Llibreria Aldarull
Carrer Martínez de la Rosa 57 - Bx. 2ª
08012 - Barcelona (Vila de Gràcia)
< M> Diagonal L3 - L5 // Fontana L3 // Joanic L4

dimecres, 15 de febrer del 2012

Emotivitat, nevici, actitud

Un article antic retrobat entre les runes de l'antic blog: Emotivitat, nevici, actitut


Aquestes són tres reaccions que tenim davant de la vida, amb caràcter general. No podem escapar a elles, però podem ser-ne conscients, podem mesurar-les. Al cap i a la fi, tot té a veure amb la intensitat que li donem a les coses. Els fets que provoquen empatia en nosaltres ens porten a la simpatia o l'antipatia, sentiments que acostumen a tenir els seus efectes de forma contínua, més enllà de fets puntuals. Algunes vegades, l'emotivitat ens porta a l'apatia, d'altres a la passió. Les passions, les sensacions de benestar que ens dóna l'emotivitat poden enganxar, només cal veure com molta gent s'enganxa als culebrots, a la lectura estèril, etc... Pot portar a l'obsessió i a la malaltia. Sentir emocions, tenir sentiments, es sà i no hi podem escapar per més que volguem, però no cal confondre's, deixar-nos endur per les emocions (n'hi ha per tots els gustos) també ens pot fer perdre el nord, el sud, l'est i l'oest.


Otius= oci, nec otio= negoci; per tant vitius= vici, nec vitio= nevici. Podríem definir el nevici com a l'absència de vici, però no podem emparentar aquesta absència de vici amb la castedat, amb la puritat. Absència de vici vol dir absència d'abús, però no exclusió de l'ús. En aquest punt és en el qual es cau més sovint. De fet, sabem que moltes vegades els adalids de la puresa i la castedat són els que abusen dels demés i de les coses: els que ofereixen preu a canvi de relacions sexuals, els que veuen i condueixen. El nevici pot ser, contràriament, la possibilitat de dur a terme qualsevol tipus d'activitats, de consumir qualsevol tipus de substància amb autocontrol. La majoria ho fem, tenim una bona conducta nevicial; aleshores apareix l'enveja dels que n'abusen.


Actitud. Podem tenir una, dues, tres o milers: jo prefereixo tenir-ne milers perquè amb una sola actitud davant la vida no estaria respectant la seva diversitat. Si tinguéssim la mateixa actitud amb un amant que amb el cap ens podrien succeir aquestes coses: separar-nos del cap per avorriment, perdonar-li totes al nostre amant en pro de millors condicions laborals i un ascens; o bé mimaríem el nostre cap sense esperar res a canvi, o estar tot el dia falsejant davant el nostre amant, mentre pensem la manera més fàcil de donar-li mort sense que ens enxampin. Jo no m'emociono sovint però, quan això passa, me n'adono hores més tard; és inevitable però segurament possible (i necessari) l'autocontrol. Un nevici autoordenat és la meva màxima aspiració, però de vegades m'estanco en una sola conducta per la impossibilitat de dur a terme d'altres. Actitud, normalment en tinc una per cada moment. L'espontaneïtat i la precaució em criden a no tenir-ne quasi mai una de concreta o predeterminada. Però, quan és necessari, no ho dubto: contundència és el meu nick.

(llegit anys després, aquest article m'ha permés riure de mi mateix)

divendres, 20 de gener del 2012

Microrrelats per al meu fill (III): El conte del lloret que volia caminar i el gatet que volia aprendre a volar

Microrrelats per al meu fill (III): El conte del lloret que volia caminar i el gatet que volia aprendre a volar


[Aquest és el conte que ahir li explicava al meu fill mentre jugàvem a la selva que li van deixar l'Èric el Marc i la Mònica]. Aquí teniu la foto de l'escenari...





Hi havia una vegada un lloret que vivia a la selva. Volava de branca en branca tot buscant aliment dels arbres. Allà hi vivia també un gatet que se’l mirava saltar de branca en branca i, un bon dia, li va demanar que l’ensenyés a volar com ell:
-    Lloret, guapo, em podries ensenyar a volar? Tinc por dels caçadors furtius i del seu gos, que corre tant com jo –li proposà el gatet.
-    Però si t’ensenyo a volar em voldràs menjar –respongué el lloret.
-    Si m’ensenyes a volar jo et prometo que no et menjaré i a més t’ensenyaré a caminar. Si vols també et puc ensenyar alguns indrets del bosc on hi ha fruits deliciosos –afegia el gatet.
-    Tracte fet –i així el lloret va tancar el pacte amb el gatet.

D'acord amb el tracte que havien fet, el lloret va ensenyar al gat a volar pels arbres. Com que no tenia ales, li va ensenyar els arbres més inclinats pels quals podia trepar amb l’ajuda de les seves urpes. Després li mostraria com saltar de branca en branca fins que el gatet va tenir prou habilitat com per trobar bons aliments als arbres. Així mateix, el gatet va ensenyar al lloro els racons més amagats de la selva, on podia trobar les millors fruites silvestres i els millors bolets.

Un dia van arribar uns caçadors furtius i el gatet, ràpidament, va pujar als arbres, a on el gos no podia arribar. Els caçadors van començar a disparar cap a les branques, però el gatet anava d’una banda a l’altra i no van poder encertar el tret. Tant els va marejar que després d’uns minuts, va baixar a branques més baixes i es va posicionar a un i altre costat fins que els caçadors es van acabar disparant l’un a l’altre i ja no els tornarien a molestar.

En veure-ho, el lloret va baixar a mitja alçada i va piular al gos que el va perseguir. El lloret el va guiar fins als racons secrets que li havia ensenyat el gatet i així va poder tastar els meravellosos fruits que els oferia la selva. Així fou com el gos dels caçadors es va adonar que havia estat explotat pels caçadors furtius per minses recompenses i amb l’objectiu de fer mal a uns animals tan generosos. En adonar-se’n, el gos va decidir quedar-se a viure a la selva amb els seus nous amics.

I vet aquí un lloro, vet aquí un gat i vet aquí un gos, que aquest conté ha conclòs.

dijous, 12 de gener del 2012

Unas líneas para un nuevo sindicalismo: rupturista e integrador

Esta reflexión surge como respuesta a la situación existente a principios del 2011, ante el hastío que generaba la negativa de los sindicatos mayoritarios a convocar huelgas generales que no fueran testimoniales, puesto que sin su participación a la práctica era imposible hacer tales huelgas. El impedimento, todas lo sabemos, es que forman parte de la misma estructura del poder y no muerden la mano que les da de comer. El drama no se acababa ahí, en el otro lado, los sindicatos minoritarios siguen separados, cuando no enfrentados, por un amalgama de impedimentos, materiales y, en menor medida, dogmáticos e históricos. En una ocasión comenté en un foro que mientras siguiera esa escisión interna en el sindicalismo obrero no podríamos conseguir ningún resultado. Algunas cuestiones que los separan ofrecían la oportunidad de realizar una lectura diferente y propuse algunas relecturas de viejos debates para realizar movimientos unitarios. Aunque la unión organizativa no se consiguió (y aunque ésta tampoco es realmente necesaria), esa situación en la que las bases solicitábamos más movimiento a las organizaciones consiguió cristalizar en una unidad de acción por parte de los sindicatos de corte anarquista y comunista. No es un mal inicio, si no fuera porque la tensión es máxima y continua dentro de los sindicatos y entre los sindicatos. 

Sin embargo, esta reflexión era insuficiente, al hilo de los acontecimientos han ido apareciendo ante nosotras los problemas sociales y sus consecuencias, afirmando las insuficiencias de un sindicalismo anclado en el primer cuarto del siglo XX. Estas insuficiencias se manifiestan solas cuando nuestro impulso nos lleva a crear iniciativas aisladas y a redoblar nuestros esfuerzos organizativos: nuestro tiempo, nuestras capacidades. Los movimientos sociales, entonces, se ven abocados a actuar como vanguardia y como reestructuradores de las acciones. Esta situación tiene sus luces y sus sombras. La propuesta que realizo a continuación tiene como objetivo principal mirar las insuficiencias del sindicalismo y de los movimientos bajo un mismo prisma: el de pensar la economía desde abajo, el de pensar el sindicalismo más allá de la lógica de la lucha obrera, la dialéctica de la oposición con el gobierno y la empresa. Si el sindicalismo quiere renacer deberá dar solución a los estragos del capitalismo y ser capaz de dotarnos de posibilidades para proveernos de alimento, vivienda, educación y las otras necesidades básicas. El objetivo no se limitaría a la autogestión, en horizontalidad, de nuestras vidas, sino que se trataría de arrebatar al capital la condición de oferta en la economía, se trata de llevar nuestro dinero y nuestra fuerza de trabajo fuera de la economía de mercado mediante la iniciativa económica colectíva, de este modo, arrebatamos poder a los poderes fácticos y reforzamos nuestras iniciativas. No podemos ser ingenuos, mientras los poderes fácticos tengan poder tendrán acceso privilegiado a las arcas del Estadom, eso les mantendrá en pie, y les permitirá realizar economías de subvención cruzada: obteniendo el lucro de la subvención podrán rebajar el precio de sus productos y volver a hacerlos atractivos para las trabajadoras.

Empezaré con una cuestión que me parece importante, aunque no forme parte en la línea anunciada, porque forma parte de la estructura de trabajo del sindicalismo actual y creo que debe abordarse a tiempo. La representación política y sindical ha sido la fuente principal de corrupción en los sindicatos, con los funestos resultados que hemos visto. Esto les permite robar el dinero público y liberar trabajadores para hacer funcionar su propia burocracia. Bajo mi punto de vista personal (y advierto que se trata de un debate duro, complejo y agotador), existe una solución temporal y de compromiso que pasaría por utilizar las elecciones sindicales para actuar como contra poder, como cuña que nos permita expulsar a la burocracia de los comités de empresa, no permitiéndoles la venta de nuestros derechos. El sistema de relaciones laborales está pensado para negociar, debe convertirse en un espacio de exigencia, pero sólo de forma transitoria. Respecto de las subvenciones y las liberaciones. Considero que si conseguimos desvincular (en cuanto al destino) las subvenciones del mantenimiento de la burocracia interna y los liberados se desvinculan del proselitismo, y si destinamos ese capital a la liberación de espacios (por ejemplo, adquiriendo bienes muebles e inmbuebles en subastas judiciales) y los liberados se dedican a reforzar iniciativas de autogestión, podemos hacer una especie de llave de judo a ese sistema de corrupción. Esta opción debería ir siempre acompañada de controles internos, de prácticas de supervisión no jerarquizada, horizontal y realmetne colectiva.

La ruptura debe proceder de la forma de entender las relaciones laborales, desde la base. Desentendiendo la subvención y la liberación del espacio de lucha, liberándolo para fines económicos, el nuevo sindicalismo volvería a la base, autorresponsabilizando, colectivamente, a las trabajadoras mismas, que conocen sus necesidades, sus funciones y los problemas organizativos que tienen los centros de trabajo. En último término, al derrumbe de la economía que está aconteciendo, son las mismas trabajadoras, las que conocedoras de su actividad debieran asumir la responsabilidad de forma colectiva, aprovechando cada intento de cierre para crear una oportunidad colectiva de autoocupación y sumarse a una economía solidaria junto con el resto de cooperativas e iniciativas autogestionarias.

Sindicalismo autogestionario dirigido a la autoocupación

Una de las pulsiones más frecuentes en los movimientos sociales es la autogestión. Ésta es una respuesta natural a la progresiva obsolescencia de las prácticas sindicales y a los nidos de corrupción que se han obrado dentro de los sindicatos. Las cooperativas de vivienda de los sindicatos son una buena muestra de ello. Muchos obreros perdieron sus ahorros y ese precedente, sumado a los favoritismos en la adjudicación de viviendas ha dado lugar al abandono del sindicalismo como forma de autogestión. Los medios de comunicación sindicales también han quedado reducidos a la marginalidad. Ya no son, como fueran en su día, medios al alcance y referencia de las trabajadoras. Y así podemos contar una sinfinidad de ejemplos. Como contrapartida, los movimientos sociales han ido creando sus medios de comunicación, propuestas de cooperativa de vivienda siguiendo un modelo de uso frente a la propiedad tradicional (esto es, las cooperativas sindicales eran más cooperativas de construcción que, hecha la división de las viviendas dejaban de existir como tal). En materia de alimentación, han surgido infinidad de iniciativas. 

Entre todas las iniciativas, destaca una opción interesantísima que debería servir para entender el sindicalismo de una forma diferente. Se trata de la cooperativa integral, que permite consumir y ejercer la autoocupación con una suerte de moneda social que, bajo mi punto de vista, viene a cubrir la carencia misma de la integración. Mientras los modelos cooperativos no puedan cubrir todas las necesidades, es necesario un vínculo con la economía exterior. El nuevo sindicalismo podría adoptar una estrategia similar, trazando vinculos con las iniciativas existentes, integrando (sin integrar las actividades en una misma organización, como protección ante la corrupción que llevamos impresa en nuestra parte animal) esas prácticas económicas en sus objetivos, informandonos entre nosotras de las diferentes actividades, dedicando parte de nuestro tiempo a hacer crecer y consolidar esa otra forma -solidaria- de hacer las cosas.
La idea de cooperativa integral, proyectada en estructuras sindicales no unitarias de forma transversal puede ser una solución alternativa al capitalismo a niveles macro, porque es capaz de satisfacer nuestras necesidades básicas en un marco de horizontalidad y autorresponsabilidad, tanto individual como colectiva, tanto de forma parcial como global y tanto desde la perspectiva de transitoriedad como de objetivo, de meta a alcanzar.
La autoeducación y la escuela y la universidad libres

Una de las iniciativas populares más interesantes pero menos desarrolladas es el de las universidades libres y, en menor medida, las escuelas libres y los espacios compartidos de crianza. El entramado organizativo de las escuelas y las universidades las han convertido en máquinas de fabricar piezas para la misma máquina, la sociedad espectacular, uniformada y alienante. La escuela y la universidad libres son una reacción desde un punto de vista material, abre los ojos ante otras realidades, aborda debates antes ignorados, crea confluencias impensables desde la rigidez de la escuela pública de la corrupta organización tribal de las escuelas privadas y las universidades oficiales, pasto tradicional de las sectas religiosas y políticas dominantes.

Las escuelas y los institutos públicos de educación infantil primaria y secundaria incluídas las profesionales son omnipresentes y obligatorias y los títulos oficiales de las universidades son los únicos válidos. Para superar ese obstáculo es necesario constituir organizaciones apoyadas con una organización más o menos tradicional para gozar del reconocimiento oficial y salvar así los impedimentos para la escolarización libre. Apoyadas en la estructura de la economía solidaria, pueden ofrecer una solución a las necesidades de dotar de una educación responsable y libre para niños y adultos y, en consecuencia, sería el antídoto contra la uniformización.

Uno de los hechos más reveladores que se me han mostrado, en relación con la educación, la participación en los movimientos sociales es el largo número, impresionante e impactante, de licenciadas, doctoras y profesoras universitarias que componen los diferentes colectivos. Aprovechando esa fuerza para crear universidades con estudios reglados sacaría nuestras iniciativas de la marginalidad, permitiría el acceso a otras formas pedagógicas de una forma simple y con ciertas garantías. De hecho, gracias a Internet ni tan siquiera necesitamos aulas ni despachos, solamente el esfuerzo de nuestro trabajo y ciertas premisas organizativas que nos ayuden a no caer en la propaganda, a autoimpartirnos una educación de calidad. Pagando el peaje de una adaptación formal a requisitos legales podemos escapar del molde ideológico e industrial de las instituciones educativas y permitir la libertad de elección a nuestras compañeras. Para hablar más claro, siendo un poco rojos en la organización podemos ser todo lo punkis que queramos en cuanto a lo contenidos, permitiendo a las estudiantes la libre conducción de sus estudios (siempre que sean tales y no meros trámites, siempre que tengan contenido y no sólo evaluaciones).
Estas reflexiones están escritas para llamar a una reflexión sobre el sentido mismo de la sindicación entre personas, para llevarla más allá de los sindicatos y para atraer a las organizaciones sindicales más allá de los lindes de las relaciones laborales. La intención es la de provocar un debate sobre cómo unir varios mundos hasta hoy separados y la de crear soluciones a los problemas actuales sin necesidad de recurrir a liderajes a un partido político salvador o a una visión mesiánica que nos lleve a una revolución-reforma que acabaría en vía muerta a la abdicación ante los poderes fácticos, tal y como han demostrado los sindicatos mayoritarios y los partidos políticos, totalmente absorvidos por la maquinaria capitalista.

Este escrito seguramente necesita ser controvertido, discutido, rectificado, reescrito, etc... No existen más límites que tu libertad.

dimecres, 4 de gener del 2012

Mil batallas por ganar

Otra vez la noche me ha traído un sueño extraño extrañísimo. El único lazo con la realidad que he logrado encontrar es la tortuga que le regalaron l@s viviender@s a mi hijo el viernes pasado; el resto, es fruto de mi chaladura. Entendedlo, porfa plis.

Mil batallas por ganar

Los campos de aquel país todavía olían a primavera, aunque el sol apretaba duro. Me desperté con el recuerdo de aquellos prados verdes inundados de plomo. Las balas volvían a pasar cerca mío, todavía me salpicaba la tierra por el impacto de las bombas. Fue una misión muy dura, pero esta vez me había llevado un buen jornal ayudando a una gente que lo merecía. Creía estar curtido en mil batallas, pero todavía no podía mirarme orgulloso al espejo; la mayoría de los combates dolían más por la gente que sufría sus consecuencias que por el riesgo que se corría. Algún día, cuando reuna el suficiente dinero, me retiraré y ya no tendré que ver a esas niñas llorando por la pérdida de su corrupto padre. Esas pequeñas acciones no me sientan bien, definitivamente. Esta mañana he vuelto a ver el tatuaje que me hice en Etile. Estaba tan orgulloso de haber liberado a los campesinos del terratiniente tirano que desvirgar mi piel con la imagen de la tortuga autóctona convertida en la empuñadura de un machete me pareció, de repente, una buena idea. Me equivoqué, nunca me gustaron los tatuajes y ahora tengo uno enorme en mi antebrazo.

Vaya, ya está mamá con las prisas:
 - Vamos, cariño, tenemos muchas cosas que hacer esta mañana -gritaba mi madre, excitada por la espera, claro ella llevaba desde las 7 levantada mientras que yo apenas había dormido cinco horas, después de un largo vuelo.
 - Sí, mamá, me ducho en cinco minutos y voy -qué poca paciencia tiene esta mujer.

Llegando a la universidad me encuentro con una manifestación de estudiantes. Subidas de tasas, cada vez menos personal educativo y peores servicios, lo de siempre. Si se enteraran que su gobierno utiliza la Universidad como tapadera para pagar a los mercenarios que vamos a hacerles el trabajo sucio a otros países esto no sería una simple manifestación, andarían a tiros... y yo me llevaría un sobresueldo, qué ironía.

Hoy Claudia está radiante, ¿a qué se deberá este cambio? Me atiende muy atenta, hoy está especialmente amable, brilla el áurea:
- Hola, Claudia, ¿cómo estás? -le pregunto amablemente, como ella se merece.
- Muy bien, tu en cambio tienes cara de cansado -me dice después de observarme.
- Sí, llegué ayer por la noche del seminario, todavía no he podido descansar -pobrecilla, si ella supiera que en realidad no me pagan proyectos de investigación botánica seguro que no sería tan amable.
- Aquí está tu cheque, pero... verás, ha habido un cambio con el programa de gestión de las facturas, tendrías que hacer unos cambios para el próximo año -me comenta escéptica.
- Uy, ya sabes que yo trabajo con tu plantilla y lo hago todo mecánicamente... -le respondo un poco avergonzado.
- Si quieres salgo un poco antes y vengo a configurarte el ordenador -se ofrece con su natural vocación por ayudar a los demás.
- No te molestes mujer... -le respondo.
- No es una molestia, al contrario, además tampoco vivimos tan lejos -insiste, como siempre, tan servicial. ¡Qué fantástica es esta mujer! Quién pudiera tenerla en sus brazos.

Me despido y salgo con mamá a la calle, desierta. Cruzamos la plaza de la universidad, en dirección a casa y de repente aparece una multitud de estudiantes, por la otra calle los antidisturbios tratan de cerrarles el paso. Hemos quedado atrapados en medio del disturbio. Los manifestantes empiezan a lanzar piedras y objetos diversos hacia la policía, en nuestra dirección. Al menos mi entrenamiento me ha dado reflejos para detener algunas piedras y proteger a mamá de los objetos que llegan. Un coctel molotov nos pasa rozando. La policía empieza a lanzar disparos al aire y pelotas de goma hacia los manifestantes, que se escudan detrás nuestro. Agazapado en la entradilla de una tienda recibo el impacto de una pelota de goma en el antebrazo, justo en la zona del tatuaje. Los antidisturbios hacen retroceder a los estudiantes, estamos salvados. Pasan a nuestra altura pero no dicen nada, sólo algunas miradas de desaprobación que dicen '¿qué hacen ustedes aquí?'. Con el tiempo se vuelven como nosotros. Van ganando batallas pero van perdiendo muchas otras. No quisiera acabar así de fracasado, pero me temo que llevo muchas batallas más en el cuerpo.

En fin, llegamos a casa, mamá está todavía un poco sobresaltada. La siento en el sofá y le preparo una manzanilla. Me dirijo al lavabo, descubro el vendaje de mi tatuaje y se confirman mis sospechas. Si algo no necesitaba el tatuaje era el impacto de una bola de goma, ya veremos qué acaba siendo de mi antebrazo. Me aplico un poco de alcohol y me pongo unas gasas; las aseguro con esparadrapo.

Al cabo del rato pican al timbre. Es Claudia, bellísima. Entramos al despacho y encendemos el ordenador. Me quedo embobado mirándola. Su sonrisa retenida pero imparable me dice que la atracción es mutua. En medio de una de sus explicaciones me acerco y la beso. Y me besa. Nos besamos. No puedo soportar la presión y se lo cuento todo, que me gusta ella, le explico mi verdadero oficio, mis circunstancias. Que lo dejo todo, ya no puedo soportar más la presión de la conciencia. Que me quedan mil batallas por ganar.

dimecres, 14 de desembre del 2011

Microrelats per al meu fill (II): Les ulleres de veure-hi clar

Vet aquí que un dia en Pepet tornava de l’escola quan es va trobar unes ulleres. De seguida se les va posar i no va notar diferència, aquelles ulleres no amplificaven ni disminuïen; els arbres continuaven sent arbres, i el cel blau. Li agradaven tant les seves ulleres noves, però, que se les va deixar posades.

Quan arribava a casa va sentir la veu de la seva mare, que parlava amb la Josefina, una dona que destacava per la seva bellesa i la seva elegància i que s’havia casat amb l’home més ric del poble. En passar la porta del menjador, en Pepet es va endur una sorpresa que el va fer botar des del terra: la seva mare s’havia convertit en un gat i la Josefina era un voltor! Fou tan gran la sorpresa que sa mare li demanà:

- Ai, fill meu, que has vist un fantasma? –digué la mare d’en Pepet.
- Mare, però que t’ha passat? –respongué en Pepet, atemorit. En aquest moment, la Josefina es va apropar per acaronar el nen i ell va fer una passa enrere- No t’acostis bitxo!
- Ai, aquests nens pobres, els està fallant l’educació, ha ha ha –de sobte, les paraules de la Josefina i el seu nou aspecte es corresponien molt millor que abans.

Tot seguit, en Pepet es va retirar lentament les ulleres, amb la cara arrupida, com vigilant, i aleshores ho va entendre tot, aquelles ulleres eren màgiques! La seva màgia consistia en veure la gent tal i com és interiorment. En descobrir-ho, en Pepet va marxar corrent a veure els seus veïns. Ara, de sobte, en Joan “el covard” era una estruç, el pare Joaquim era un gripau, que només jeia i de tant en tant feia un rotet, i la Maria, oh, la seva estimada Maria, era un ocellet preciós; la Maria no volava, acariciava l’aire amb les seves ales.

Una vegada va acabar la seva ronda, va tornar a casa, entusiasmat amb la seva troballa. Va veure el seu germà gran, una bellíssima garsa, elegant, i molt mesurada, i el seu germà petit, un graciós aneguet, que voltava aquí i allà, jugant a fer voltes per tot arreu. Va tombar la vista cap a la sala d’estar i allí estava son pare convertit en un gos de cacera d’aquells que tenen unes orelles ben grans. En Pepet el trobava tan tendre que només apropar-s’hi, li va començar a fer-li carícies i petons i el va convertir en l’home més feliç del món. Tot seguit va anar a l’habitació dels pares, on hi havia un mirall gran. Sa mare es va apropar i li va fer una gran abraçada al seu preciós dofí.