dijous, 18 d’octubre del 2012

Amor lliure [un relat eròtic d' @AnnaGaius]

Amor lliure 

Al principi només era al llit o al sofà de casa, però poc a poc la passió m'abordava a qualsevol lloc. Me l'enduia a diferents llocs de la ciutat, poc transitats però no del tot aïllats. Evitava les aglomeracions turístiques de la Sagrada o les Rambles, però no li podia treure les mans de sobre als bancs de davant de casa o, sobretot, al metro. La gent mira encuriosida però ningú s'atreveix mai a dir res, al metro. I per les mirades reconeixes als que són com tu, ardents.

Ja no em podia controlar, ja no ho volia. Poder fer-ho en quant el desig em bategués a l'estomac m'excitava i m'espantava alhora, temia el moment en què s'acabaria el misteri.

Ell sempre hi estava disposat, em deixava lliscar els dits humits en saliva fins al més íntim, embriagada per la olor a maduresa i al cuir que portava. El cor em saltava sota la samarreta. Provava de dissimular però, en el moment àlgid, del tot perduda en el seu talent, els colors em pujaven a les galtes i la respiració s'accelerava. Tancava els ulls un moment agafant-m'hi fort i desitjava secretament que tothom se n'hagués adonat. Volia provocar l'enveja dels altres, despertar la seva excitació…

Setmanes després d'haver-nos trobat les coses van agafar un rumb estrany, auguri del final. Vam seure al metro i vam perdre la noció del temps. Ja no hi havia parades ni destinacions. Només ell i jo. Fou, indiscutiblement, el millor que he tingut mai, potser per això també el més trist i esgotador. Un adéu que em va deixar adormida i amb llàgrimes als ulls. Quan vaig despertar ell ja no hi era.

Suposo que algú altre deu gaudir del seu mestratge mentre evoco una vegada i una altra els nostres moments junts, i això m'engeloseix. Mai fou meu i vaig saber sempre que el perdria, que l'alliberaria. Però no estava preparada encara.

Avui, recorro els vagons buscant-ne un de desconegut... un nou llibre per perdre-m'hi inexorablement i engelosir altres lectors.

dilluns, 8 d’octubre del 2012

Gràcies, Carla [no gaire cosa més que un relat eròtic curt]


Gràcies, Carla!

El trajecte el vam passar enganxats, la Carla i jo. Amb prou feines ens vam fer un parell de petons fins que vam arribar al nostre destí. El meu cap ja l’havia imaginada sense roba ni vergonya diverses vegades i després em va confessar que ella també havia estat tot el camí somiant sense haver de dormir, que els seus somnis també havien estat força humits...

[Maragall] Enmig de tant ensopiment sempre s’escapava una mà o una carícia oculta en un gest a priori innocent. [Sagrera] En aquelles condicions no podíem fer gaire cosa, però com que era hivern feia fred i, en tapar-nos amb la jaqueta, els petons els podíem substituir per apretades de mà. [Verdaguer] Sovint, li feia carícies a l’abdomen, i aleshores es retorçava fingint que tenia son. [Entença] La resta dels passatgers no sabien que quan ella es posava de costat desplaçava la seva mà cap el meu pit, per sota de la camisa, i jugava a cargolar-me el cabell mentre empresonava el meu braç amb les seves cames.

[Sants-Estació] Ens vam afanyar per sortir i ens vam retirar una mica per deixar anar tanta tensió en una sessió de cinc minuts de desig. Breu, però intens. Ella tenia pressa, havia de fer un encàrrec. El comiat, més amarg per la urgència que no pas per la separació física, només era un ‘fins demà’ i així vaig marxar, ben encès.

Tenia moltes ganes de prendre un bany i relaxar-me, però només disposava de dutxa. Obro l’aigua calenta, m’ensabono a càmera lenta i en baixar m'adono que la meva excitació és extraordinària, així que començo a jugar sol. Aviat la mà ja em lliscava pel cos com si fos la de la Carla mentre les dents em mossegaven els llavis. Involuntàriament, els meus dits van acabar en la part posterior. Tot d’una vaig començar a sentir un plaer immens i els gemecs es van convertir en crits. Gràcies, Carla, per aquell primer cop.

dimecres, 26 de setembre del 2012

Una crítica trascedental a Els ploramiques / Los lloricas

Hola otra vez!
Es inusual que escriba tan seguido en el blog. En esta ocasión, una lectora de Els ploramiques me ha enviado los comentarios que le sugiere la obra. No contiene crítica negativa alguna, más bien todo lo contrario. Se trata de un juicio subjetivo y por tanto, también juegan otros elementos, pero algunos detalles trascienden el comentario del libro, nos acercan reflexiones importantes que anclan nuestro pensamiento con nuestro mundo, lo conectan trazando unos lazos invisibles de los que nos hacen libres porque nos mantienen unidos al otro. 

El comentario de Melitta me ha parecido digno de publicación por varios factores. En primer lugar es una académica con un harto recorrido que conoce las claves de la lingüística y la creación del imaginario (esto primero lo acabo de descubrir, pues hasta entonces era la tierne e interesantísima madre de un amigo y compañero de batallas). Académica y estudiosa, amante del conocimiento, pero no rígida, pues además es una entusiasta y empedernida lectora: le gusta que la desplacen a otras realidades, que es lo que mejor sabe hacer un libro, y eso la convierte en una mujer muy generosa. Por otro lado, su historia personal es muy rica en experiencias y tiene ya cierta visión histórica de cómo viene andando este mundo y hacia dónde se mueve perpetuamente, conoce bien cómo son los movimientos humanos a niveles macro y micro. Melitta ha vivido la distopía mucho más de lo que podríais imaginar, y por eso no deja de soñar con un mundo más libre, más amable. Es gracias a personas como ella que no hemos perdido ninguna batalla, porque nuestro fuero interno está lleno de deseos que, con frecuencia, salen al exterior y nos hacen ofrendas llenas de ternura. 

Os dejo con el comentario de Melitta no sin antes animaros a que os deis unos cuantos paseos por el yo y el nosotros con total libertad, que sigáis soñando y concilieis vuestros sueños con vuestra realidad.


A Carles Alonso, autor de Els ploramiques (EP).
Comentarios y reflexiones que me ha suscitado la lectura de tu libro.

En primer lugar, tengo que decir que he disfrutado inmensamente con la lectura de EP.

Pero decir que me lo he pasado muy bien es una verdad a medias. Sería más adecuado que con la lectura he tenido una experiencia a la vez muy placentera, muy inesperada, y que ha venido a pulsar cuerdas de alguna melodía muy conocida, muy antigua, y muy querida.

Tal vez muchos de nosotros nos hacemos de vez en cuando algunas preguntas que vuelven y vuelven, recurrentemente, aunque cambiando de forma y aunque la intensidad con que nos obsesionan también vaya variando. Me refiero a aquellas preguntas sociales y profundas que a veces rumiamos en soledad y a veces llegamos a compartir, sea como preguntas o como motivo de desesperación, adelantando una simplista respuesta negativa, basada en el efecto opiáceo que provoca la exposición frecuente a los medios de comunicación de masas (ideológicamente siempre cargados a la tragedia social, al negativismo generalizado, aunque la refuercen con pequeños hechos de valor humano optimistas siempre sospechosamente individuales, de preferencia como historias de niños, viejos o animales), pero que rara vez nos abocamos a la difícil tarea de plantearnos con ánimo de investigar a fondo, en nosotros mismos, en nuestro entorno, en esa realidad no mediada por lo políticamente correcto. Son preguntas como “¿Y qué pasó con la Utopía, o con el “hombre nuevo”?” “¿Qué fin tuvieron aquellos viejos proyectos de hacer un mundo mejor?” “¿Es posible realizar entre muchos algo que anhelamos de manera tan íntima y tan simple como la complejidad que significa vivir una vida mejor?” “¿Y qué posibilidad real de acercarse a la perfección, o a la universalidad, o de extenderse o profundizarse, tendría la construcción de una vida mejor? Y “en qué consiste una vida mejor, y qué excluye, en la realidad, sea por principios o por realismo simplemente?”

A pesar de que podría considerarse un intento serio de responder a preguntas como estas, el libro EP no abandona el humor, y el buen humor, en ningún momento. Por otra parte, su tono ligero y alegre no se presenta como algo que se haya agregado, como un extra, por didactismo o deseo de hacer más llevadera una reflexión que pudiera ser pesada. Al contrario, el libro es divertido porque el autor se ríe de todo y de todos, incluso de sí y de sus propias dudas y emociones, incluso de “los buenos” como de “los malos de la película”, y aunque no sabemos si estamos entre los buenos o los malos, nos vemos como material de chiste, pero la maestría del autor consiste en que lo hace con tanto cariño que nos contagia con su ironía benigna y su humor constante. Por hacer paralelos con otros autores que el tiempo y las culturas compartidas han consagrado, diría que es mucho más Rabelais que Swift.

Hablar de culturas significa hablar de quienes las estudian, y aquí tenemos al buen Gilliam representando a los científicos de todas las escuelas, antropólogos, sociólogos, educadores enfrentados a los peligros de no aprender el idioma de los estudiados, como también los problemas que acarrea para las conclusiones bienintencionadas que los estudiados hayan aprendido el idioma de quienes los estudian. La comedia de equívocos entre el inocente educado Bentham y su primitiva tribu de Spuo-tó me ha recordado la experiencia de Agnes van Zanten. Esta socióloga de la educación, en sus estudios sobre adolescentes que transitan entre la marginalidad del barrio y la escuela, cuenta la sorpresa de los sociólogos y educadores de su equipo de investigación cuando empezaron a sospechar, que tanto los adolescentes como sus padres tenían un sistema coherente de respuestas a las entrevistas que más que revelar su propia realidad, retrataban con precisión la imagen que ellos pensaban que los estudiosos querían oír. Incluso dominaban la jerga psicológica, sociológica, antropológica, y la usaban con toda soltura. Por supuesto, no sólo estaban bien fundamentadas las sospechas de los estudiosos de que los estudiados conocían su jerga, sino que pudieron comprobar luego cómo se servían de ella para actuar según sus intereses, y los de su colectivo.

La capacidad de deleitar con un asunto tan serio y complicado como las relaciones sociales y la manera como anda o podría o no andar el mundo probablemente tiene algo que ver con la relación que plantea el libro entre utopía y humor. Sea porque se presentan como divertidas, alegres o ridículamente solemnes, las utopías cuando se plantean, cuando uno lee sobre ellas, suelen provocar sonrisas. Sea porque evocan el placer de la vida buena o de la buena vida, sea porque la risa y el humor nos construyen una distancia. Pero ¡ay de que se concreticen los sueños en construcciones de actualidad social!… pensamos en la Comuna de París o en la Segunda república española, en Europa, en los sandinistas o en la UP chilena, en América Latina y vemos enemigos externos. Pensamos en lo que se convirtió la Unión Soviética o la Revolución Cultural en China, y vemos el imperio de la traición. Ni enemigos ni traición dan motivo para reír. Y sin embargo, uno llega al país de EP, y tanto los habitantes de Utopia como del “Northern Globe” (¡ya sé que es el nombre del periódico, pero encaja tan bien con el concepto de “mundo occidental con la sede del poder hegemónico situada en el hemisferio norte” y tiene una sonoridad y una brevedad que lo hacen tan atractivo!) y, a pesar de que uno se siente en casa, o por eso mismo, porque uno se siente en casa en ambos mundos retratados, brota la sonrisa y el buen humor en cada párrafo. El primer capítulo nos mete en una novela. Pero en seguida salimos de la “historia” y aparece “la realidad” retratada. Y Tanto Gilliam como la gente de Spuo-tó se convierten en nuestros hermanos, un poco de nosotros mismos, llenos de defectos y de dobleces, ¡pero tan queridos! Y son queridos porque son como nosotros, un poco listos, aunque re-tontos, un poco inocentes cuando nos pensamos sabios, mentirosos hasta cuando decimos la verdad, educando a nuestros hijos con lo mejor de nosotros, lo mejor de lo mejor, que nunca está exento de un poco de maldad y de egoísmo mezclados en la solidaridad que pregonamos, porque hay que hacer de todo para poder enfrentar lo terrible de la vida y evitar la guerra, haciendo de nuestras faltas virtud, echando a la broma lo que no tiene remedio, ¡porque qué remedio!

“Hay que endurecerse, pero sin perder la ternura jamás” escribió el Che Guevara. Y EP nos recuerda que hay que construir utopías sin perder la capacidad de distanciamiento en la intimidad que permite la vida de familia (no necesariamente la familia patriarcal, ojo, que el patriarcado es un mal mayor), la vida de una comunidad pequeña que comparte proyectos de vida sin anular los proyectos y las realidades personales fundamentales, justamente porque separa, porque une en algo grande o pequeño, y respeta (reconoce la importancia) de lo otro de los otros de los demás (de más y no de menos) entre los que me incluyo por definición. Y todo esto me lleva a pensar si no es justamente ahí, en ese momento exacto de la historia de la construcción de todas esas utopías que empezaron por implantar justicia o producción o esperanza o rotura de cadenas, y se tomaron tan en serio que dejaron de respirar y se agriaron hasta la tragedia más absoluta, porque cada fracaso humano es un fracaso social y cada gran fracaso social es un enorme crimen contra la humanidad porque corroe posibilidades (a diferencia de los fracasos con las cosas, que por ser de pequeña escala nos permiten aprender de los errores).

Y a su vez, todo esto me hace preguntarme si el error de todos los intentos fallidos de grandes construcciones de utopías no reside justamente en la falta de dialéctica de escalas y dimensiones y distanciamientos: grande-pequeño, público-íntimo, lejano-próximo, serio-risible, trágico-cómico, vivido-deseado, futuro-presente, pasado-presente, no son opuestos y punto, sino aspectos presentes de las unidades de la experiencia humana y de la realidad. En la historia de las construcciones sociales con aspiraciones de construcción de utopía (y en mayor o menor medida, todas lo son), como en esta novela, EP, es aquel descubrimiento de Gilliam, “la dualidad de todas las cosas”, lo que, cuando se llega a realizar, se queda en el nivel de lo curioso, de lo estético sin su núcleo ético.
(…) la bufetada i el petó sovint es troben a la mateixa galta. La mesura de la felicitat o la desgracia és una qüestió de llàgrimes. (EP: 57)

Tal vez sea esto lo que hace más entrañable esta novela. Que en este encuentro y desencuentro entre personas y culturas, entre presentes y futuros, encuentro la verdad de lo que se conoce porque se ha vivido. Forma parte de nuestra experiencia humana en el contacto con la realidad. Y es que justamente la justicia, el amor, la felicidad, lo maravilloso que es vivir, lo deseamos porque lo conocemos. En el fondo lo que se desea, es porque ya lo hemos experimentado. Y es por eso que nos oponemos a lo otro, a lo feo, lo malo, lo injusto y llevamos “un mundo nuevo entre las manos” como dice la exégesis en la pág. 1.

Esto de decir por separado “experiencia humana” y “realidad” por supuesto tiene que ver con tu novela anterior, en que una realidad más grande o más pequeña que la humana, pero diferente, otra, nos remite también a la experiencia humana en el viaje de una experiencia estética a la vez asombrosa y entrañable. El relativo acercamiento con la experiencia humana a escala más próxima a lo conocido, a lo más usualmente percibido, le da a EP un aire de madurez en la ficción, que no reside en la pérdida de la mirada niña, sino en que forman ambas un conjunto más complejo.

Me doy cuenta de que si sigo escribiendo mi comentario será más largo que la novela. Cierro, pues, pero no sin antes expresarte, Carles, un sentido agradecimiento por estos momentos de verdadero placer que me han llevado a reflexiones y descubrimientos. Tu obra es un momento de auténtica re-creación (me salgo de la percepción corriente de mi realidad, pero luego de la experiencia de saborear la lectura me vuelvo a meter en la corriente perceptual de lo mío, es decir de lo nuestro y de lo otro, pero todo ha sido trastocado, porque yo soy otra, nueva, más yo misma. Desde ya, ¡espero ansiosamente tu próxima sorpresa para volver a recrearme… y las otras que vendrán!

Con cariño enorme,m

divendres, 21 de setembre del 2012

El crowdfunding más allá de la autogestión creativa

Aviso: este texto es un poco larguito. Da para 10 minutitos, esos que pierdes en el autobús o que acompañas de un café a media mañana.


Este post está dedicado, con mucho cariño a tres personas que les voy a presentar. La primera es Sonia Díez (@soniadiez en twitter). Esta mujer es mucho más que una consultora en temas relacionados con social media, tiene un olfato especializado en detectar la ilusión. Seguramente por eso fue la primera mecenas de Els ploramiques / Los lloricas. Tengo mucho más que agradecerle de lo que puedo expresar. Mi segunda mecenas e inspiradora compañía digital es Cristina Riera (@CristinaRiera), que conoce a fondo el mundo de la cultura. Extrañamente, esta muchacha está fabricada a prueba del desaliento y además organiza el festival de cine independiente l'Alternativa. El tercer insensato que decidió poner dinero en el crowdfunding del libro fue Aritz Cirbian (@aritzcirbian), miembro de la productora cooperativa Primitive Films. Dentro de poco podréis visionar su película "Tots els Camins de Déu", financiada también a través de crowdfunding (croufandin en español de a pie). Apostaron fuerte por un libro como muestra de cariño por un servidor, trolete de las huestes en las redes sociales, y como mirada atenta a la estrategia de crowdfunding que había iniciado para financiar la impresión del libro. 



Pues sí, chiquis, he venido a hablar de mi libro. Más exactamente, del parto de mi libro. La financiación de la impresión a través del crowdfunding tenía muchos objetivos ocultos que se difuminaban en mi mente. En primer lugar no quería esperar a la paga extra de verano porque el libro estaba ya escrito y además quería acercarlo a mi público más fiel, compuesto de familiares, amigas, compañeros de viaje y otros que debieron actuar según el "mejor le doy 10 € y así no me peta el correo de spam cutre". Como podéis imaginar, la campaña de recogida de adhesiones y capital me deparó más sorpresas de las que podía imaginar. 



Lo primer que descubrí fue que al tener que difundir el proyecto, debía aprender a dibundir el contenido de la obra. En realidad era una forma de hacérmelo ameno a mí mismo, ya que todos los tuits y mensajes en redes sociales acababan siendo el mismo y, si eres un poco travieso, te apetece jugar al spoiler, al escondite y al ríete-de-ti-mismo. A veces asaltaba a la gente en pleno tuit y les respondía con marketing directo agresivo. Y todavía tengo todos los ojos. 



Esto no era suficiente. teniendo en cuenta que se trataba de algo muy 'familiar', mandé mails a mis gentes. Después llegó el insistir. Tuve que afinar la empatía porque insistir a nadie le gusta y menos si está pidiendo dinero por un producto que el resto no han catado. Pero a mi cuando me piden una colaboración de este tipo, lo que me molesta es que me tengan que insistir porque yo me he olvidado, lo he dejado aparcado y no me he vuelto a acordar. Pensé que a mucha gente le habría sabido mal e insistía con la ética fresquita y limpia. El segundo aprendizaje era, por tanto, que si quieres hacer algo en serio primero tienes que tener tu comunidad de influencia construida, tu red debe estar en funcionamiento antes de plantear una estrategia. Puedes arriesgarte a construirla sobre la base de un proyecto así pero te la juegas a perder un tiempo precioso. 



El crowdfunding ya me estaba enganchando y participé en otros proyectos que iban saliendo por ahí. Encontré el fantabuloso disco 'Al punto' de Tremendamente,  el comic dels Cargols de mi amigo Franchu y alguna iniciativa más como el ya citado proyecto de Primitive Films. Mucha de esta gente ya tenían una comunidad de base bien establecida y eso les permitía llegar a cantidades de cuatro o cinco dígitos. Ahí me dije: "joder, pavo, ¿cómo chana la peña, no?". Sí, todos ellos llevan años de andadura y eso se nota. 



Ante tanto crack no es difícil imaginar lo que viene después. Tots els camins de Déu, por ejemplo, permite el mecenage co-productivo. Es decir, no solamente se puede financiar la película a cambio del DVD y obsequios diversos, también puedes ser inversor por cantidades relativamente pequeñas. Aunque parece que la cosa es muy yanki, en el sentido de que se asemeja a un casino de 'a ver si mi proyecto funciona y me forro', la cosa es bastante más sencilla, es como un "esta gente me gusta, confío en sus proyectos y quiero participar en ellos para que puedan difundir su trabajo; con un poco de suerte recupero la pasta y todos salimos ganando". Relación simbiótica donde las haya. Un 69 cultural. 



En parte, es la transposición a la gestión de lo que yo estaba empezando a gestar a nivel editorial. También recurrí al crowdfunding porque yo autoedito y eso me da toda la libertad del mundo. La libertad, en mi caso, la uso para distribuir el libro a mi manera, para definir las condiciones de explotación o no-explotación de la obra como yo quiera. En este caso utilicé una creative commons con una cláusula adicional (cosa que los puristas del derecho ven con recelo) para permitir la reventa de la obra al mismo precio de venta, de tal modo que si haces circular la obra, te beneficias de la lectura gratuita; así también se penaliza la propiedad, veréis yo soy más de la posesión de uso que de los títulos de propiedad: 'no prives del uso a otro si tu no estás usando un objeto). En realidad el autor tendría que ser el financiador de la cultura puesto que está difundiendo sus ideas, pero aquí me aprovechaba de la inercia del negocio editorial para decir: estas son mis condiciones y si no te gustan las incumples y dejas el libro en la estantería :P Para mi era eliminar el riesgo de inversión y alcanzar la libertad editorial total, per la autogestión creativa te permite más, sólo a cambio de mucho trabajo y darle la tabarra a la tieta y a los amigos de tus amigos, esos con los que sólo has coincidido una noche to'borracho.



Editar una obra con diferentes puntos de vista en cuanto a la distribución y la concepción desde luego no es posible en absoluto con una editorial corriente que, de hecho, hacen pagar la mitad de la tirada a los escritores noveles. Execrables elevado al infinito pero en fin.... Pues del otro lado ya véis, puedes hasta ser parte de la inversión. Ya veréis como pronto surgen formas de participar en la obra; entonces aparecerá gente ociosa que pagará por salir de extra en las películas y la cosa se joderá, pero bueno, ahí estará la industria para rematarlo, no os preocupéis. 



De todas formas, y este es otro punto a considerar (perdonad, a veces me pongo fisno, que he estudiado Derecho), la velocidad con la que suceden los cambios nos protege de varias cosas: la fagocitación, que es propia del parasitismo capitalista, ya será más difícil para la industria musculosa, pues no tienen tanta agilidad como nosotros. Sí, tienen el contacto fácil con el público objetivo de la obra, pero no tienen frescura, y como no lo han inventado ellos aplicarán mal el concepto, por desconocimiento, si es que llegan a intentarlo. Esa velocidad y la diversificación constante de formas de hacer también juega a favor nuestro. ¿Veis cómo romper todos los esquemas al final no nos da el vacío sino que nos abre todos los caminos? La concepción, la gestión y la ejecución de la obra pueden ser como a nosotros o a nuestro público (el límite lo ponen el tiempo y la paciencia) decidamos, puede ser flexible, puede no tener fin. Esta historia no ha hecho más que empezar. A ver qué nos depara



Bienvenidos al paraíso de la locura, donde las explosiones del caos parecen fuegos artificiales. Así de i(nte)rruptivo me voy, porque puedo volver cuando quiera y escribir otra cosa. Como el #crowdfunding, ahora tenemos el lápiz, la goma de borrar y las manos libres. ¡Pintad, loc@s!



El agradecimiento más especial es para @beazirt, de cuya boca oí eso tan precioso de "confío en ti" y de @_bitterswt que me cedió su elegancia para mi odisea. Y para mis mecenas, que se han rascado el bolsillo para dar alas a una historia utópica y atípica. ¡Besis! 


dijous, 6 de setembre del 2012

Presentació Els ploramiques Aldarull


[CAT]
El proper dijous dia 13 de setembre a les 19:30 tindrà lloc la presentació de Els ploramiques / Los lloricas a la Llibreria Aldarull. Ganchitos i beguda gratis; parlar amb l'autor, arriscat.


[CAS] El próximo jueves día 13 de septiembre a las 19:30 tendrá lugar la presentación de Els ploramiques / Los lloricas en la Libreria Aldarull. Ganchitos y bebida gratis; hablar con el autor, arriesgado.


Llibreria Aldarull
Carrer Martínez de la Rosa 57 - Bx. 2ª
08012 - Barcelona (Vila de Gràcia)
< M> Diagonal L3 - L5 // Fontana L3 // Joanic L4

dimecres, 15 de febrer del 2012

Emotivitat, nevici, actitud

Un article antic retrobat entre les runes de l'antic blog: Emotivitat, nevici, actitut


Aquestes són tres reaccions que tenim davant de la vida, amb caràcter general. No podem escapar a elles, però podem ser-ne conscients, podem mesurar-les. Al cap i a la fi, tot té a veure amb la intensitat que li donem a les coses. Els fets que provoquen empatia en nosaltres ens porten a la simpatia o l'antipatia, sentiments que acostumen a tenir els seus efectes de forma contínua, més enllà de fets puntuals. Algunes vegades, l'emotivitat ens porta a l'apatia, d'altres a la passió. Les passions, les sensacions de benestar que ens dóna l'emotivitat poden enganxar, només cal veure com molta gent s'enganxa als culebrots, a la lectura estèril, etc... Pot portar a l'obsessió i a la malaltia. Sentir emocions, tenir sentiments, es sà i no hi podem escapar per més que volguem, però no cal confondre's, deixar-nos endur per les emocions (n'hi ha per tots els gustos) també ens pot fer perdre el nord, el sud, l'est i l'oest.


Otius= oci, nec otio= negoci; per tant vitius= vici, nec vitio= nevici. Podríem definir el nevici com a l'absència de vici, però no podem emparentar aquesta absència de vici amb la castedat, amb la puritat. Absència de vici vol dir absència d'abús, però no exclusió de l'ús. En aquest punt és en el qual es cau més sovint. De fet, sabem que moltes vegades els adalids de la puresa i la castedat són els que abusen dels demés i de les coses: els que ofereixen preu a canvi de relacions sexuals, els que veuen i condueixen. El nevici pot ser, contràriament, la possibilitat de dur a terme qualsevol tipus d'activitats, de consumir qualsevol tipus de substància amb autocontrol. La majoria ho fem, tenim una bona conducta nevicial; aleshores apareix l'enveja dels que n'abusen.


Actitud. Podem tenir una, dues, tres o milers: jo prefereixo tenir-ne milers perquè amb una sola actitud davant la vida no estaria respectant la seva diversitat. Si tinguéssim la mateixa actitud amb un amant que amb el cap ens podrien succeir aquestes coses: separar-nos del cap per avorriment, perdonar-li totes al nostre amant en pro de millors condicions laborals i un ascens; o bé mimaríem el nostre cap sense esperar res a canvi, o estar tot el dia falsejant davant el nostre amant, mentre pensem la manera més fàcil de donar-li mort sense que ens enxampin. Jo no m'emociono sovint però, quan això passa, me n'adono hores més tard; és inevitable però segurament possible (i necessari) l'autocontrol. Un nevici autoordenat és la meva màxima aspiració, però de vegades m'estanco en una sola conducta per la impossibilitat de dur a terme d'altres. Actitud, normalment en tinc una per cada moment. L'espontaneïtat i la precaució em criden a no tenir-ne quasi mai una de concreta o predeterminada. Però, quan és necessari, no ho dubto: contundència és el meu nick.

(llegit anys després, aquest article m'ha permés riure de mi mateix)

divendres, 20 de gener del 2012

Microrrelats per al meu fill (III): El conte del lloret que volia caminar i el gatet que volia aprendre a volar

Microrrelats per al meu fill (III): El conte del lloret que volia caminar i el gatet que volia aprendre a volar


[Aquest és el conte que ahir li explicava al meu fill mentre jugàvem a la selva que li van deixar l'Èric el Marc i la Mònica]. Aquí teniu la foto de l'escenari...





Hi havia una vegada un lloret que vivia a la selva. Volava de branca en branca tot buscant aliment dels arbres. Allà hi vivia també un gatet que se’l mirava saltar de branca en branca i, un bon dia, li va demanar que l’ensenyés a volar com ell:
-    Lloret, guapo, em podries ensenyar a volar? Tinc por dels caçadors furtius i del seu gos, que corre tant com jo –li proposà el gatet.
-    Però si t’ensenyo a volar em voldràs menjar –respongué el lloret.
-    Si m’ensenyes a volar jo et prometo que no et menjaré i a més t’ensenyaré a caminar. Si vols també et puc ensenyar alguns indrets del bosc on hi ha fruits deliciosos –afegia el gatet.
-    Tracte fet –i així el lloret va tancar el pacte amb el gatet.

D'acord amb el tracte que havien fet, el lloret va ensenyar al gat a volar pels arbres. Com que no tenia ales, li va ensenyar els arbres més inclinats pels quals podia trepar amb l’ajuda de les seves urpes. Després li mostraria com saltar de branca en branca fins que el gatet va tenir prou habilitat com per trobar bons aliments als arbres. Així mateix, el gatet va ensenyar al lloro els racons més amagats de la selva, on podia trobar les millors fruites silvestres i els millors bolets.

Un dia van arribar uns caçadors furtius i el gatet, ràpidament, va pujar als arbres, a on el gos no podia arribar. Els caçadors van començar a disparar cap a les branques, però el gatet anava d’una banda a l’altra i no van poder encertar el tret. Tant els va marejar que després d’uns minuts, va baixar a branques més baixes i es va posicionar a un i altre costat fins que els caçadors es van acabar disparant l’un a l’altre i ja no els tornarien a molestar.

En veure-ho, el lloret va baixar a mitja alçada i va piular al gos que el va perseguir. El lloret el va guiar fins als racons secrets que li havia ensenyat el gatet i així va poder tastar els meravellosos fruits que els oferia la selva. Així fou com el gos dels caçadors es va adonar que havia estat explotat pels caçadors furtius per minses recompenses i amb l’objectiu de fer mal a uns animals tan generosos. En adonar-se’n, el gos va decidir quedar-se a viure a la selva amb els seus nous amics.

I vet aquí un lloro, vet aquí un gat i vet aquí un gos, que aquest conté ha conclòs.